La educación infantil reviste una especial importancia en los primeros años de vida, determinantes para un desarrollo físico y psicológico armonioso, para la formación de las facultades intelectuales y el desarrollo de la personalidad. La educación infantil, en un sentido amplio, es aquella que se inicia en el momento de nacimiento del niño, y que termina con el comienzo de la escolaridad obligatoria, es decir, no puede restringirse únicamente a la que se recibe en las instituciones.
La educación infantil ha de ser entendida como la base e inicio del proceso educativo, dirigida y ofertada a todos los niños que la demanden, debe ser una oferta educativa reglada y generalizada para toda la población comprendida entre los cero y los seis años. En cuanto a sus características, entendemos que la educación que se presta a los niños en sus primeros años ha de ser rigurosa, sistemática y adecuada a sus necesidades.
En la actualidad se dispone de suficiente información, que indica que el desarrollo puede alterarse sustancialmente según la naturaleza del entorno físico y social durante los primeros años de vida (SAMEROEF y CHANDIER, 1975). Por ello, nuestra sociedad debe considerar las necesidades del niño, para que pueda desarrollarse en plenitud dentro de su
Para que se produzca ese desarrollo, es necesario ofrecerle condiciones idóneas, y, para ello, la administración (educativa, sanitaria y social) tiene la responsabilidad de llevar a cabo iniciativas que lo garanticen. La infancia tiene una gran importancia en el proceso de maduración del individuo, ya que en los tres primeros años de vida se va a desarrollar la mitad del potencial intelectual del individuo, es decir que la capacidad y necesidad de desarrollo intelectual es mayor cuanto menor sea la edad del infante y, consecuentemente, las posibilidades de recibir una atención adecuada van a determinar su desarrollo futuro. Una frustración en estas etapas presume un factor determinante en la aparición del fracaso escolar posterior.
La escuela infantil debe reorganizarse como una oferta educativa extendida para la población comprendida entre los cero y seis años, dirigida a conseguir el crecimiento y la optimización del desarrollo de los niños durante esa etapa. Independientemente de los modelos que se han venido planteando, entendemos que es necesario crear unos servicios que integren atención y educación. Resulta evidente que la oferta de atención y educación en estas etapas es claramente insuficiente en la mayoría de los países. La mayoría de las naciones industrializadas cuentan con servicios públicos que atienden a los niños desde los primeros meses de vida, aunque su designación varía en función de los fines que persiguen o de los organismos responsables de los mismos.
La principal forma de prestación de estos servicios es la de guardería, que, en algunos casos, atienden a los niños fuera del horario escolar, ya sean de escuela infantil o de primaria (lvIooS, P., 1990). La subvención de estos servicios varía mucho de un país a otro. Destacan por su cobertura Dinamarca (40% subvención en etapa 0-3), Francia, Bélgica y Holanda con un 90% de cobertura en la etapa 3-6. Las mayores carencias se manifiestan en la atención posterior al horario escolar y en los servicios para niños menores de tres años, para los cuales el nivel de exigencia en cuanto a formación es más bajo, al igual que los profesionales que los atienden están peor retribuidos.
En cualquier caso, los modelos de educación infantil existentes en la actualidad o en el pasado vienen determinados por el tipo de sociedad en la que se desarrollan y por el valor que esa sociedad otorga a la educación y a la infancia. En la actualidad, con la educación infantil se pretende desarrollar un programa educativo amplio, que supere la del modelo asistencial que se ha venido ofertando tanto por el ciclo 0-3 como para eJ 3-6. Los cambios que se ha planteado nuestra sociedad respecto a la educacií5n de la primera infancia suponen un elemento básico tanto para su organización y en su evolución de nuestra sociedad. En casi todos los países (de Europa, EE.UU., etc.), los servicios de atención y educación establecen una división en las etapas de 0-3 y de 3-6 años, y en todos ellos las guarderías son la principal forma de prestación de servicios, que en algunos casos se extienden más allá del horario escolar (after school cae, nursery school) (Moos, P., 1990).

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