Singapur, el país más libre según la mayoría de índices de
libertad (Heritage, Fraser, etc.) y con tasas de homicidio, asalto, violación y
robo entre las más bajas del mundo (más bajas que aún los países nórdicos según
el Instituto Europeo de Prevención y Control del Delito), pero también,
Singapur es uno de los países con las leyes más severas contra el consumo y
tráfico de drogas, tanto así que 15 gramos de heroína te califica para la pena
capital y dosis más pequeñas de cannabis u opio te califica para 24 golpes con
vara y años de prisión. Y en gran parte, gracias a esas leyes tan severas, el
narcotráfico y las epidemias del consumo de drogas que tienen muchos otros
países en terribles crisis de salud y crimen, han sido mitigados en esta joya
del sudeste asiático.
Sin embargo, en Occidente, es un clamor totalmente
diferente: en lugar de demandar un castigo más severo para quienes drogan a
nuestros hijos y traen el crimen a nuestras comunidades, en nombre de la
"libertad", exigimos la legalización de todas las drogas. Es la misma
lógica que una vez usó el feminismo para legalizar el aborto en el mundo
desarrollado: "legal o no, el aborto ocurrirá, por lo tanto, legalicemos
el aborto". Y con ello, no solamente el aborto se legalizó, pero en cualquier
país que es legal, el gobierno lo subsidia y lo promueve. Con una lógica como
esta, también hagamos del "robo" un derecho, quizás así terminamos
con los ladrones.
No me mal-entiendan: Yo creo que toda persona tiene la
libertad para consumir lo que quiere. ¿Cuál es el problema? Sencillo, dos. En
primer lugar, vivimos en tiempos con inmensos Estados de Bienestar, donde todos
pagamos por las decisiones de los demás. ¿Quieren libertad para destruir sus
cuerpos? Bien, pero no externalizen los costos. Privaticemos la salud y luego
hablamos.
Y en segundo lugar: no se está viendo toda la evidencia,
especialmente científica y médica. La drogadicción es una epidemia que no
solamente destruye individuos, sino familias y comunidades, y que a la larga,
incrementa la preferencia temporal de sociedades enteras, de esta manera,
minando la completa capitalización de la riqueza humana.
Pensar que legalizando
todas las drogas vamos a "milagrosamente" destruir los carteles y a
la misma vez vamos a ver un florecimiento de todas las capacidades de los
individuos, bueno, para serles honesto, es tragarse el cuento de hippies que
saben poco de trabajo duro y menos de neurofisiología. Cómo K. Shanmugam, el
Ministro de Ley de Singapur, le dijo a la Asamblea General de las Naciones
Unidas (que está presionando a Singapur para que se aleje de la pena de muerte
para ofensas de drogas):
"Una de las razones principales por las que nuestra
sociedad es una de las más seguras del mundo es que adoptamos un enfoque muy
estricto con respecto a las drogas y los delitos relacionados. Esto no es
venganza, esto no es venganza. Se basa en el principio de la disuasión y el
claro estado de derecho".Pero bueno, el Occidente va de pico en
decadencia: la propaganda postmoderna más y más nos persuade a la mayoría que
libertad significa poder abortar, drogarse y vivir orgías sexuales y llamarlo
todo "paz y amor". El futuro nos está esperando, espero que no estemos
demasiado ocupados drogándonos y lo echemos de menos.

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