El 75% de los niños con Autismo Clásico de Kanner en su nivel severo (conocido popularmente como autismo a secas) tiene algún grado de compromiso cognitivo, no son verbales y se balancean con frecuencia, eso hace que su entorno pueda identificar la condición fácilmente, lo que permite que reciban la ayuda necesaria para su condición. No obstante no pasa así con el Autismo de Alto Funcionamiento o Síndrome de Asperger, ya que todos los niños que tienen esta condición son verbales y tienen un coeficiente intelectual igual o superior al promedio, por lo cual el niño podría pasar toda su infancia sin recibir el apoyo adecuado para superar o manejar sus afectaciones e igualarlo en oportunidades a sus compañeros. Sin este apoyo, que puede consistir en terapias, dietas, y en algunos casos hasta medicamentos, el niño corre un alto riesgo de deserción escolar, acoso o depresión, entre otros.
Es por esta razón que para madres, padres, maestros, médicos o cualquier persona que trabaje con niños, es tan importante conocer las señales de alerta que pueden indicar si un niño puede tener síndrome de asperger o autismo de alto funcionamiento y debería ser evaluado por un experto. Sin este diagnóstico el niño puede pasar por tímido, problemático, muy inteligente pero flojo, muy inteligente pero rebelde, o simplemente malcriado.
Es con este fin y basado en mi experiencia de vida, que elaboro esta lista no exhaustiva para crear conciencia de las señales de alerta y aumentar la posibilidad de que estos niños puedan recibir un diagnóstico y atención tempranos, que les facilite el tratamiento para un desarrollo adecuado y feliz.
Las afectaciones comunes a todo el espectro autista son las alteraciones en la imaginación, socialización y comunicación. En la comunicación el lenguaje está afectado siendo más literal y formal, lo cual es marcadamente visible en la infancia pero puede pasar por desapercibido en la adultez. Aprendemos con el tiempo que el lenguaje del común de las personas es distinto y tratamos conscientemente de aprenderlo, entenderlo y algunos de usarlo también, pero esto tiene un alto desgaste emocional en especial en los primeros años, además durante la adultez un lenguaje formal, literal o técnico puede verse como “normal” en tanto en la infancia puede pasar como presuntuoso, arrogante o poco masculino, lo cual tiene un costo social. Lo social es en algún sentido consecuencia de la forma distinta como codificamos y decodificamos la información, pero no es solo eso, nos cuesta aprender el arte y la técnica de hacer amigos y socializar. Al niño se le hace más fácil comunicarse con personas mayores que con sus pares y la falta de amigo merma su autoestima y seguridad.
En la adultez aprendemos a manejarnos con esta deficiencia y ejecutamos conscientemente técnicas que sustituyen la naturalidad con que otros socializan, incluso algunos pueden a prender a desarrollar estrategias muy efectivas. Las afectaciones en la imaginación no significan que no tenemos imaginación, sino que esta es diametralmente distinta a la del promedio y esto afecta durante la infancia la manera en que jugamos, lo cual a su vez hace más difícil la socialización y comunicación; y durante la adultez a la forma como vemos la vida y solucionamos los problemas, lo cual puede traer problemas en los estudios y el trabajo.
En la adultez aprendemos a manejarnos con esta deficiencia y ejecutamos conscientemente técnicas que sustituyen la naturalidad con que otros socializan, incluso algunos pueden a prender a desarrollar estrategias muy efectivas. Las afectaciones en la imaginación no significan que no tenemos imaginación, sino que esta es diametralmente distinta a la del promedio y esto afecta durante la infancia la manera en que jugamos, lo cual a su vez hace más difícil la socialización y comunicación; y durante la adultez a la forma como vemos la vida y solucionamos los problemas, lo cual puede traer problemas en los estudios y el trabajo.
Estas tres afectaciones (socialización, imaginación y comunicación) son la clave que nos indica que una persona puede tener el síndrome pues todas las personas con la condición estamos en uno u otro grado comprometidos en estas tres grandes áreas del pensamiento humano. Sin embargo, además de estas tres, existen otras subafectaciones que si bien no se presentan siempre todas juntas, sí en una combinación que en su conjunto dificultan de manera importante el desarrollo normal del niño.
Hablo del niño no porque no haya adultos con la condición, pero sí aprendemos a manejarnos y a desarrollar uno más que otros estrategias que suplantan las habilidades ausentes o imitan la respuesta “normal” de las personas sin la condición. Es por esta razón que el diagnóstico en adultos es más difícil, y aunque también necesitamos apoyo, mi prioridad está en ayudar a los niños pues en ellos el impacto de la diferencia es más grande y las consecuencias de no saber cómo manejarse y entender el mundo pueden ser devastadoras si no se tiene el apoyo necesario.}
Hablo del niño no porque no haya adultos con la condición, pero sí aprendemos a manejarnos y a desarrollar uno más que otros estrategias que suplantan las habilidades ausentes o imitan la respuesta “normal” de las personas sin la condición. Es por esta razón que el diagnóstico en adultos es más difícil, y aunque también necesitamos apoyo, mi prioridad está en ayudar a los niños pues en ellos el impacto de la diferencia es más grande y las consecuencias de no saber cómo manejarse y entender el mundo pueden ser devastadoras si no se tiene el apoyo necesario.}
Hablemos ahora de las otras subafectaciones, las más comunes son:
- Llanto frecuente y sin razón aparente en la infancia temprana
- Hiperlexia: aprendizaje precoz de la lectura
- Ausencia o pobre contacto visual
- Dificultades para mantener una conversación fluida natural
- Ecolalia: repetición de frases o palabras
- Estereotipias: movimientos extraños repetitivos
- Dificultad para jugar con sus pares: juegos en solitario
- Aversión al contacto físico
- Pobre motricidad fina
- Pobre motricidad gruesa
- Prosodia: Entonación, volumen, velocidad o acento extraño
- Lenguaje literal
- Lenguaje exquisito
- Pensamiento más lógico que el promedio
- Rutinas muy arraigadas
- Inflexibilidad de pensamiento
- Dificultad marcada para hacer amigos
- Hiperacusia: sensibilidad auditiva
- Fotosensibilidad
- Reacciones desproporcionadas
- Intereses obsesivos
- Dificultad en reconocer las emociones ajenas correctamente
- Dificultad para expresar las emociones propias
- Aparente falta de empatía
En mi caso, la única afectación de la lista que nunca manifesté fue la hiperacusia.
Si conoces a un niño con ocho o más de estas características, y las tres grandes afectaciones del espectro, arriba explicadas, necesita ser evaluado por un experto en Autismo para diagnóstico o descarte de la condición y canalización de la ayuda adecuada.
Como ya he asomado, la mayoría de estas afectaciones suelen suavizarse con el tiempo. Podemos aprender a dominar, controlar, o eliminar la mayoría de ellas. El éxito en este sentido va a depender de la severidad de la afectación, de si estamos conscientes de tenerla y del deseo que tenemos de dominarla. Mejorar en el manejo de estas afectaciones va a depender absolutamente de nuestro deseo de hacerlo, así como el apoyo, perseverancia y fe de que dispongamos. En todo caso podemos aprender a funcionar con ellas y nuestros familiares a entenderlo y manejarlo, siempre dentro del respeto mutuo y la aceptación.

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