Los jóvenes de hoy muestran poco interés por participar en
la vida política organizada a través de los partidos, y algunos tienen
tendencias antisociales muy preocupantes. El uso de drogas, las conductas
violentas y el hedonismo influyen en todos los ámbitos de la vida. Las posibles
causas podrían ser las rupturas familiares, la influencia de modelos tomados de
los programas televisivos y la confusión que acompaña a jóvenes que no viven en
ambientes culturales estables.
Esa situación se presenta en muchos países y
preocupa a las autoridades por todas partes, pero ¿qué hacer? Antes de intentar
dar una respuesta, se podría empezar con un análisis del asunto que se debe
resolver. Vamos a repasar primero en qué consiste la socialización del ser
humano, proceso que se suele dividir en la socialización primaria, que se hace
en la familia, y la socialización secundaria, que se realiza en el colegio,
para llegar después a cómo enseñar “valores”, y particularmente en un ambiente
caracterizado por la migración y la inestabilidad familiar. Vamos a terminar
con la pregunta de cómo puede el colegio apoyar el sentido de responsabilidad
hacia la sociedad.
La educación en la familia: Los especialistas están de
acuerdo en que para ser miembro de una familia, lo que fundamentalmente
determina la pertenencia es el acto de dar y recibir. Desde el día en que nace,
el niño es recibido como alguien que pertenece al grupo, necesita de las otras
personas, y pronto aprende a qué ente pertenece. Mucho antes de saber hablar,
el bebé empieza a “dar”, pues brinda a sus familiares, y en particular a la
madre, muestras de afecto. Se establece un intercambio de gestos cariñosos, de
aprecio y de pertenencia. Dentro de este marco afectivo, paso a paso se le
enseñan al niño reglas de comportamiento. Él aprenderá a esperar a que se
atienda también a los hermanos, y no solo a él. Aprenderá a no acaparar sobre
sí mismo toda la atención, sino a dejar que hablen los demás.
La educación en el colegio: Durante el período de educación
primaria, el estudiante aprende a leer, a escribir y a hacer cálculos
fundamentales; también a leer cuentos infantiles; escuchar historias narradas
por el maestro; participa en algunas excursiones para conocer el entorno del
colegio; empieza a darse cuenta de lo que es la vida social. Según como sea el
ambiente familiar del niño, este tendrá mayor o menor facilidad para
incorporarse al mundo escolar. Si los padres han leído cuentos al niño, él
habrá adquirido un vocabulario amplio, junto con la agilidad mental que va a
permitirle trasladarse mentalmente a un “allí y entonces”. Aprende a salir de
su situación personal usando la imaginación, para ver el mundo desde la
perspectiva de otras personas (Wells, 1985).
La educación y la democracia: La democracia exige que los
ciudadanos sean personas virtuosas, porque se basa en el modelo de la
“deliberación de los héroes”, como lo ha for- Inger Enkvist 248 Universidad de
La Sabana, Facultad de Educación mulado el filósofo Savater (1982). Para que
funcione la democracia, los ciudadanos deben tener suficiente interés en
conocer bien cuáles son las alternativas, y no deben pensar en su propio
provecho inmediato, sino en el bien del país a largo plazo.
La democracia
presupone votantes con conocimientos, madurez y ecuanimidad, de modo que tiene
una estrecha relación con la educación. Sin una buena educación, los ciudadanos
no sabrán evaluar las ofertas políticas. Sin educación no entenderán de
economía, y podrían caer en la trampa de las ofertas populistas. Sin educación
no entenderán la situación en otros países y la complejidad de las decisiones
que hay que tomar. Además de dar conocimientos, la educación también desarrolla
la capacidad de expresión del joven, lo que le permite participar activamente
en política, elaborando un pensamiento.

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