En el turismo, el turista es el que viaja al destino y no
viceversa. Cuando un turista reserva un puesto de una compañía aérea, un
domicilio de hotel, o un paquete turístico, éste adquiere el derecho de uso de
ese sillón, morada, o paquete en el período especificado. Tras la terminación
de viaje, el turista no se lleva nada a casa sino los recuerdos vividos (a
menudo con algunas fotografías y recuerdos). Durante el procedimiento de salida
del origen hasta la llegada al destino, y su correspondiente regreso, las
únicas cosas transportadas son los contratos de viaje y el turista como tal.
Esta característica del turismo es de gran ventaja en la comercialización a
través de Internet, ya que tiene como único coste de la venta online el costo
de la transacción más un pequeño coste de franqueo.
Dos los elementos que un destino tiene que ofrecer a los
turistas, incluyendo el ambiente social, cultural y físico, también los
componentes "turísticos" tales como atracciones, transportes y
alojamiento, y cualquier otro servicio relacionado con el viaje. Entre los
conflictos de comercialización de un destino turístico destaca uno, el producto
turístico se fragmenta mientras que el turista descansa en unas vacaciones como
una experiencia completa, tal como le ha sido vendido en la oferta.
Pero sin
embargo las camas, las comidas, los traslados, las plazas de avión, etc... son
suministrados por una pléyade de proveedores individuales que funcionan
independientemente unos de los otros. Internet proporciona al destino un medio
eficaz para desarrollar una "infraestructura electrónica sostenible"
que permite establecer un sitio comprensivo y multilingüe en la web del destino.
La base de datos principal del destino puede integrarse a
través de vínculos con las empresas turísticas individuales que permitan al
cliente empaquetar a su medida sus propias vacaciones. En comparación con los
medios tradicionales, conseguir información relevante de un destino, obliga al
turista a menudo a ir a una agencia de viajes por un folleto o a una librería
por una guía del destino. Por lo general, la literatura impresa que los
turistas adquieren está a menudo anticuada mientras que una web correctamente
construida y mantenida en la Red puede proporcionar información minuciosa y
actualizada.
La fragmentación de la industria del turismo también se
encuentra polarizada. Por un lado, líneas aéreas, operadores de viajes, cadenas
de hotel y parques temáticos; y por el otro, miles de pequeños negocios a
menudo familiares (95% de las empresas turísticas españolas son Pymes). Para
las pequeñas empresas turísticas, Internet es probablemente el medio más eficaz
y factible para comercializar más allá de las ventas básicas.
Internet ha
abierto la puerta para que las pequeñas empresas con poco capital puedan llegar
a un mercado de tamaño mundial. El sector de viajes minorista es uno de los
sectores de la economía que requiere una inversión de capital inicial muy pequeña.
La Red también redefine economías de escala, permitiendo que las pequeñas
empresas alcancen los mercados con costes unitarios relativamente bajos.
En el sector de la hotelería, las pequeñas empresas pueden
también tener una comercialización más rentable a través de la web oficial del
destino en el que se ubican, que en un directorio turístico impreso.
Esencialmente, la Red "iguala a todos", por tanto se puede decir que
Internet es como el sueño del vendedor ya que permite a empresas de diferentes
tamaños competir en términos de igualdad. Este punto también es aplicable a los
destinos turísticos.

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