Es necesario volver a las escrituras y escudriñarlas con cuidado para entrar en el orden que Dios tiene para el funcionamiento de Su cuerpo (la Iglesia). 1Co.14:26 “¿Qué hay, pues hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación, hágase todo para edificación” La alabanza forma parte importante en la reunión y es preocupante la influencia del mundo en los cantos.
Se hace necesario profundizar en el conocimiento del Dios que adoramos y esto es por autorevelación, solo así podemos rendir verdadera adoración y alabanza. El no conocer verdaderamente a Dios hace que nuestro culto sea antropocéntrico y que los cantos de alabanza parezcan más canciones “mundanas” que dirigidas al único digno de recibir gloria y alabanza de su pueblo.
Para ningún cristiano es desconocido como el rock ha entrado de manera sutil en la música para la alabanza y como, la mayoría de los cantos son para ministrar al alma más que a Dios. ¿Dónde está el problema? ¿Qué es lo que está pasando? El problema estriba en no cumplir con el propósito para el que Dios nos ha enviado, la gran comisión ( Mt.28:18-20) Jer.15:19c “conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” Esto está pasando en la mayoría de nuestras iglesias por falta de “conocimiento” Os.4:6a “mi pueblo fue destruido por falta de conocimiento” Sabemos que por los meritos de Jesucristo no vamos a ser destruidos, pero perdemos la comunión con el Padre.
Hay urgencia en reestructurar y reorientar al grupo de adoración y alabanza de nuestra iglesia local. Surgen algunas preguntas: ¿Cual es la motivación para entrar en ese ministerio? ¿Es llamado de Dios? ¿Es para ser visto más que otros? ¿Cómo está la vida devocional de cada integrante? Al entender el orden del Señor para Su culto, con seguridad va a haber transformación en la alabanza y esto va a repercutir no solo en la vida del grupo integrante sino también en la de los demás hermanos de la iglesia y tal vez sirva de iniciativa para otras congregaciones locales.
Es innegable que el mundo ha ejercido tremenda influencia en la Iglesia en general y también ha permeado lo concerniente al tiempo de adoración y alabanza como parte del culto a Dios. Nuestra iglesia local, al igual que la mayoría de las iglesias tienen uniformidad y no unidad en el Espíritu a la hora de exaltar a nuestro Señor con canticos, mas almáticos que espirituales.
Es urgente el llamado a la iglesia en general a congregarse para rendir tributo, alabanza y adoración a nuestro Dios ; considerando que el grupo que ministra en la adoración y alabanza guían al Cuerpo para tal fin, es necesario que estén preparados , que conozcan el orden establecido por las escrituras para exaltar al único digno de exaltación.

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